"Mataron a mi marido para que yo abandonase"
Tengo 62 años. Nací y vivo en Luanda, Angola.
Estoy viuda y tengo una hija de 36 años, dos nietos y otro en camino.
Estoy licenciada en Ciencias Políticas. Soy diputada del Parlamento angoleño.
He vivido en el exilio durante 18 años. Soy católica. He venido
invitada por la Asociación de Mujeres para la Libertad y la Democracia.
IMA SANCHÍS l Barcelona
-Hija de angoleños?
-Mi madre, nacida en Angola, era hija de portugueses. Mi padre, farmacéutico,
de portugués y angoleña.
-¿Cómo fue su infancia colonial?
-Sin televisión y llena de tiempo.
-¿Tiempo para qué?
-Para pensar en el futuro. Para reflexionar sobre el malestar que nos causaba
ser una colonia portuguesa, sobre las diferencias sociales marcadas por las
leyes coloniales. Siempre luchamos por una integración de facto, con
independencia del color de la piel. Así crecí, desde niña
me interesó la política.
-¿Por qué se exilió?
-Me exilié a los 34 años, cuando en 1975 Portugal entregó
Angola al Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), el partido
que 29 años después sigue en el Gobierno. Salimos de la colonización
portuguesa y caímos en otro tipo de colonización, la de la Unión
Soviética.
-Se han pasado ustedes más de 40 años en guerra.
-Empezamos a pelear en 1961 contra los portugueses y a partir del 75, hermanos
contra hermanos. Llevamos un año de paz.
-Usted es la primera mujer en su país que lidera un partido político.
-Le contaré la historia: En el exilio, mi familia y unos cuantos amigos,
fundamos la Liga de Apoyo a los Refugiados Angoleños porque todos salimos
con una mano delante y otra detrás. Con el tiempo esa hermandad de supervivencia
se convirtió en el Partido Liberal Democrático y en asamblea se
decidió que yo fuera la presidenta. Todos creían que Angola debía
ser gobernado por una mujer. -¿Por qué?
-Porque en Angola la mujer es el pilar de la familia. La mayoría de los
hombres no tienen empleo. Son las mujeres las que sustentan la economía.
-¿Qué hacen los hombres?
-Tradicionalmente, en África el hombre se ha dedicado a trabajos duros:
agricultura pesada, tala de árboles... Añada a eso que durante
29 años todos han sido reclutados para la guerra. En cambio las mujeres
se han dedicado a una economía de subsistencia. Con pequeños comercios,
restaurantes callejeros, puestos de verduras.., han ido sobreviviendo y manteniendo
a la familia.
-¿Cuándo volvió a Angola?
-En 1991, y en el 92 me presenté a las elecciones y conseguimos tres
diputados. Pero un año después, tras el asesinato del líder
de Unita, comenzó otra vez la guerra. -¿
Por qué la llaman
"madre coraje"?
-Porque hacía falta coraje para hablar y aparecer públicamente,
sin coche blindado ni guardaespaldas, en un momento de conflicto militar en
el que los hombres dominaban toda la política. Las mujeres no tenían
posibilidades de reivindicar nada.
-¿Cómo fue su regreso a Angola después de 18 años
de ausencia?
-Muy difícil. No tenía nada: ni casa ni trabajo. El partido único
durante tantos años hizo que la población viviera muy encerrada,
nadie quería hablar con los que regresaban del exilio. Pero conviví
con la gente, me recorrí todo el país.
-Ha pagado un precio muy alto.
-Sí. El asesinato de mi marido en 1993 fue una experiencia muy triste
y traumática. Él también era diputado. Murió por
venganza política. Puedo deducir quién lo asesinó, pero
no probarlo. Algún día se hará justicia.
-Cuénteme qué ocurrió.
-Mi madre se puso enferma y salí para acompañarla al médico.
Dejé a mi marido desayunando. Dos horas después, cuando volví
a casa, estaba muerto. Lo colocaron sentado en el sofá con las manos
entre las piernas. Le habían reventado la cabeza de un tiro. Fue un shock.
-¿Se sintió culpable?
-Algunas personas creían que yo era capaz de influenciar en el pueblo,
pero que sin la solidez del discurso político de mi marido no prosperaría.
Pensaban que sin él desistiría.
-¿Se planteó abandonar?
-Reflexioné mucho y llegué a la conclusión de que más
que nunca debía continuar con nuestro proyecto.
-¿Se investigó la muerte de su marido?
-No. Ni la de mi marido ni la de muchos otros líderes. No les interesa.
-¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
-Mi participación en la política, que me permite
realizarme como mujer contribuyendo al desarrollo de mi país. Pese a
todo, no me arrepiento. -¿Cuáles son los problemas más
acuciantes de Angola?
-Todos. Tenemos graves problemas de salud, de educación y de pobreza.
El 70% de la población es analfabeta y la mortalidad infantil es de las
más altas del mundo. Muere más del 50% de los niños que
nacen.
-Eduardo Do Santos, su presidente, es la mayor fortuna del país,
¿le viene de familia?
-No, los angoleños no tenían fortunas en tiempos de la colonia.
Todas las fortunas han venido después de la independencia.
-¿Cuál es el nivel de corrupción en Angola?
-Alto. Hay mucha corrupción y muchos corruptores: todos los que quieren
permanecer con sus negocios en Angola, una variada gama de personajes con intereses
en el petróleo y los diamantes. En términos de negocio, Angola
es muy cosmopolita, en términos de salud y educación somos tercermundistas.
-¿Alguna autocrítica?
-A veces los colonizados lo hacen peor que los colonizadores. El Gobierno y
todos los angoleños somos también responsables. Nos ha faltado
amor a la patria para trabajar por ella y no sólo para beneficiarnos
de ella.