Ha destacado en la lucha por los derechos de las mujeres


SERGIO HEREDIA l Barcelon

Montserrat Comas (Barcelona, 1953) es vocal del Consejo General del Poder Judicial (CPGJ) tras haber pasado por juzgados de Arenys y Barcelona, donde llegó a ser magistrada de la Audiencia provincial. Ahora también preside el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. "La Vanguardia" la entrevista con motivo de la celebración, hoy, del día internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

-¿Qué cree que piensa una mujer que ha logrado la orden de alejamiento y que ve que, cuando sale de casa, sigue siendo acosada por su pareja?
-Desde que entró en vigor la ley reguladora de protección, aprobada por unanimidad en el Parlamento en julio del 2003, ninguna de las 3.183 mujeres protegidas en España ha muerto. De hecho, se ha observado que las últimas muertas son personas que no habían denunciado su situación de maltrato ni de amenaza, así que el Estado no podía intervenir.
-Pero algunas sí habían instado un proceso de separación judicial.
-Esto lleva a la reflexión sobre la verdadera raíz del problema, que es cultural y educativa. Procede de un sector de hombres que aún se relacionan con las mujeres bajo patrones machistas, patriarcales, de dominio; así que cuando la mujer decide con autonomía qué quiere hacer en el futuro, hay una franja de hombres violentos que no lo toleran y actuán matando. Aunque la orden de protección está dando su fruto, es cierto que los procesos judiciales por separación y divorcio deben resolverse de forma más rápida.
-Insisto, ¿cree que la orden de alejamiento es realmente útil?
-Los legisladores, al votar esta ley, otorgan un estatuto de protección. El juez debe decidir en un plazo máximo de 72 horas, tal como lo está haciendo, y resolver a la víctima asuntos como el uso y disfrute del domicilio, la guarda y custodia de los hijos y la pensión alimenticia. Esa decisión del juez también activa la asistencia jurídica gratuita, y asistencias de tipo social, sanitario y psicológico. Pero es a las fuerzas de seguridad del Estado y autonómicas a quienes les compete velar por su cumplimiento.
-¿Apuesta por el brazalete para el agresor?
-Estoy abierta a estudiar en un futuro cercano el asunto de que el agresor pueda estar localizado a través de sistemas telemáticos cuando se le ha impuesto una medida de alejamiento.
-¿Y la mujer?
-Se le deben proporcionar teléfonos móviles para que, al activarlos, se conecten en décimas de segundo con la policía encargada de su caso.
-Nos encontramos ante un problema de primera magnitud...
-Tras el terrorismo, es el problema más importante de las sociedades democráticas, de todas las culturas, de oriente a occidente. Y en España se trata de una lacra social que compromete a todos los poderes públicos.
-Según nos demuestran las estadísticas, la violencia doméstica ha crecido en nuestro país; pero desde una perspectiva real, ¿también lo ha hecho?
-En relación con el maltrato, no ha aumentado en los últimos años, pero ahora la violencia doméstica se conoce más porque se denuncia más; las mujeres están venciendo los miedos. Ha ayudado el impulso de las asociaciones feministas y las ONG en favor de los derechos de la mujer. También han contribuido los medios de comunicación, al alimentar la conciencia social: ya no es un tema privado, sino un problema de todos.
-¿Cuál es su raíz?
-Los patrones culturales y educacionales de las personas: por eso las soluciones son muy complejas. Históricamente, la sociedad ha sido muy permisiva con la violencia masculina y, a pesar de que llevamos 25 años de Constitución, que incluye entre sus principios la no discriminación en función del sexo, todavía hay un sector de hombres que ejercen las relaciones con las mujeres bajo patrones de dominio, sometimiento, cultura machista posesiva y violencia. Por eso, aparte de las medidas judiciales, es importante que los poderes públicos inviertan en políticas de igualdad, sociales y educacionales.
-¿Cree que el avance social de la mujer está provocando una reacción de frustración en determinados hombres?
-Encontrará un ejemplo en "Te doy mis ojos", una película sobrecogedora y nada demagógica, muy real, esperanzadora por humana, y que se sitúa en la mente de un maltratador que, a pesar de que ama, maltrata: no consigue aceptar que la mujer se independice y pueda vivir de su propio salario.
-¿En qué medida afecta el fenómeno de la inmigración a la estadística del maltrato a la mujer?
-De las 4.234 solicitudes de protección de los últimos tres meses, sólo el 16% correspondían a mujeres extranjeras. La violencia doméstica es de género, violencia de hombres contra mujeres, y básicamente de hombres españoles. No se puede afirmar que existe más maltrato contra la mujer inmigrante que vive en nuestro país.