66 mujeres han fallecido este año a manos de sus parejas, 17 más que en el mismo periodo del 2002
OLGA PEREDA l Madrid
Todas tenían nombre, apellidos, familia y una historia. Pero están muertas. Y su número supera con creces al contabilizado en el 2002, según el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. En lo que va de año, 66 mujeres han fallecido a manos de sus parejas o exparejas. La cifra, escalofriante de por sí, supone un aumento del 34% respecto a la registrada de enero a noviembre del año pasado, cuando fallecieron 49 mujeres víctimas de malos tratos.
Las ONG --que celebran hoy el día internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres-- no sólo culpan al Gobierno del aumento de las agresiones. A su juicio, los jueces y la sociedad en general son responsables del "pisoteo" que sufren los derechos de las víctimas. Según el Ejecutivo, los datos "no son buenos", pero sí lo son los cambios producidos tras la entrada en vigor de la orden de protección, la nueva herramienta legal que permite a los jueces de guardia dictar medidas penales, civiles y sociales en un plazo máximo de 72 horas. Desde agosto pasado, 4.234 mujeres la han solicitado, y ha sido concedida en el 75% de
los casos.
La secretaria general de Asuntos Sociales, Lucía Figar, asegura que la orden es un instrumento "innovador" que nada tiene que envidiar a una ley contra los malos tratos, una vieja reivindicación de la oposición.
ATASCO JUDICIAL
Las ONG, sin embargo, afirman que esa medida "no es ninguna panacea". La presidenta de la comisión de investigación de los malos tratos, Consuelo Abril, asegura que las medidas incluidas en la orden duran 30 días. "Más tarde --añade-- tienen que ser ratificadas por un juez de familia o de primera instancia y no hay juzgados suficientes para tramitarlas".
Asimismo, la presidenta de la asociación Themis, Ángela Alemany, destaca que el formulario que tienen que rellenar las víctimas para que el juez les conceda la orden de protección debería incluir preguntas "mucho más
concretas".
Además de criticar los fallos concretos de la nueva herramienta legal, las ONG advierten al Ejecutivo de que los malos tratos no se resuelven con decretos. "Las campañas van dirigidas a la mujer, para que denuncie y no continúe soportando vejaciones. Pero el mensaje debería ir dirigido a toda la sociedad, en especial a los hombres", explica la responsable de mujer de Amnistía Internacional (AI), María Naredo.
AI hará público hoy un documento en el que reclama a los partidos políticos ocho medidas para combatir la violencia doméstica. La ONG exige una atención especial y diferenciada a colectivos "especialmente vulnerables", como las mujeres rurales y las sin papeles. Además, solicita un aumento de médicos forenses para que toda maltratada pueda ser explorada de inmediato y no semanas después, cuando los signos de violencia no son tan visibles. "Las agresiones a mujeres se han convertido en un tema electoral y muchas de las medidas que se toman son humo y propaganda", concluye Naredo.
COORDINACIÓN
Los jueces también reclaman una acción coordinada y no repuestas aisladas. El observatorio contra la violencia doméstica --un órgano que pertenece al Consejo General del Poder Judicial-- califica de "alarmante y desolador" el hecho de que en los tres últimos años 169 mujeres hayan muerto a manos de sus parejas o ex. Montserrat Comas, presidenta del observatorio, asegura que este tipo de violencia se asienta en "las relaciones de dominio que históricamente han ejercido los hombres sobre las mujeres".
Con el objetivo de mejorar la respuesta de los tribunales a las víctimas, la asociación progresista Jueces para la Democracia ha pedido que la escuela judicial tenga un módulo de violencia doméstica para que los aspirantes a juez visiten centros de acogida y sean conscientes de la magnitud del problema.
PROBLEMA MUNDIAL
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), una de cada tres mujeres en el mundo sufre malos tratos en su entorno familiar, situación que afecta, en mayor o menor medida, a todos los países. "Una de cada tres mujeres es violada, agredida, forzada a tener relaciones sexuales en algún momento de su vida", afirmó ayer la directora ejecutiva de UNIFEM, Noeleen Heyzer.
Heyzer explicó: "La violencia destruye no sólo las vidas de las mujeres, sino el potencial que podría haber en ellas, lo que provoca graves pérdidas en sus comunidades". En su opinión, "el mundo actual es cada vez más
violento" y, por ello, hay que "fortalecer la capacidad de las mujeres de influir en la dirección del mundo".