Elogio unánime a la mujer y a la artista

JOAN ANTON CARARACH l Barcelona

La soprano Victoria de los Ángeles falleció la madrugada del sábado a los 81 años en la Clínica Teknon de Barcelona, donde estaba ingresada por problemas respiratorios desde el pasado 30 de diciembre. La familia de la soprano ha anunciado que la capilla ardiente se instalará hoy en el Palau de la Generalitat, entre las 12.00 y las 19.00 horas. La Basílica de Santa Maria del Mar acogerá mañana lunes, a las 11.00, el funeral.
Nacida Victoria de los Ángeles López García el 1 de noviembre de 1923 en el edificio de la Universitat de Barcelona --de la que su padre, inmigrante andaluz, era bedel--, desde su adolescencia destacó por su talento musical y su excepcional intuición interpretativa, suma que dio como resultado una voz sublime. Aun con el paso de los años, las referencias de la discografía oficial de la soprano --grabada en EMI sobre todo durante sus años de gloria, entre las décadas de los 50 y 60 del siglo XX-- siguen encontrándose entre las más vendidas y recomendadas en todas las publicaciones especializadas.

UN PREMIO RADIOFÓNICO

De los Ángeles entró en 1939 en el Conservatori del Liceu. En su época de estudiante se presentó a un concurso de canto que se emitía en Radio Barcelona, patrocinado por el coñac Tres Cosacos, cuyo premio era participar en la representación de una ópera. El triunfo en ese concurso, el 20 de diciembre de 1940, le facilitó su debut operístico, el 31 de enero de 1941 en el Victòria. Cantó Mimì, de La bohème, que fue uno de sus personajes clave. También en 1941 debutó en el Palau de la Música Catalana, en un concierto escolar (el debut oficial fue el 19 de mayo de 1944, en un recital en el que estrenó la canción de Frederic Mompou Damunt de tu només les flors), y empezó su colaboración con el grupo de música antigua Ars Musicae.
Tras terminar, en 1942, los estudios musicales a una velocidad récord, De los Ángeles debutó en el Liceu, el 13 de enero de 1945, con otro de los papeles que la harían célebre, la Condesa de las mozartianas Bodas de Fígaro. Dos años después, en 1947, ganó el primer premio del Concurso Internacional de Canto de Ginebra, que fue un trampolín para su carrera internacional: un año después debutó en Londres, en el Wigmore Hall, cantando el papel de Salud en La vida breve de Manuel de Falla y firmó un contrato en exclusiva con EMI, discográfica en la que entonces grababan grandes divas como las sopranos Maria Callas y Elisabeth Schwarzkopf.
En 1950 De los Ángeles debutó en el Carnegie Hall de Nueva York y un año después en la Metropolitan Opera House. Su carrera, perfectamente encauzada, tuvo otros dos jalones significativos en 1961: su debut en el Festival de Bayreuth, donde cantó una Elisabeth de Tannhäuser aún hoy venerada en los círculos wagnerianos, y el estreno en el Liceu de la cantata de Falla Atlàntida.
En 1980, tras unas funciones en el Teatro de La Zarzuela de Madrid de Pelléas et Mélisande, de Claude Debussy, se retiró de los escenarios operísticos y se consagró al arte del recital, lo que le permitió, tras muchos años de desencuentros, regresar al Liceu en 1992, 25 años después de su última actuación, con la ópera de Jules Massenet Manon. Alejada en los últimos años de los focos, especialmente desde la muerte en 1998 de su hijo mayor, De los Ángeles deja un vasto legado discográfico irrepetible y todavía vigente.