las mujeres inmigrantes acercan su tasa de fecundidad a la española

LUIS IZQUIERDO l Madrid

De los más de 416.000 niños y niñas que nacieron durante el 2002 en España, el 10,4% eran hijos de mujeres extranjeras. El fenómeno tiene una doble perspectiva: por un lado, el colectivo de inmigrantes, que en el año 2002 suponía alrededor del 6,5% de la población, propicia uno de cada diez nuevos nacimientos. Pero, por otro lado, la inmigración sólo aporta una pequeña parte de los nuevos nacimientos, muchos menos de lo que se suele creer.

Así lo señala un estudio realizado por los investigadores Margarita Delgado, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y Francisco Zamora, de la Universidad Complutense de Madrid, que se ha publicado en la revista del Colegio de Economistas de Madrid. El documento aporta algo de luz sobre las pautas de fecundidad entre la población de origen no español. Analiza los últimos ocho años, es decir, el periodo de plena expansión de la inmigración en España y derriba algunos tópicos a este respecto.

Uno de ellos es que la mayoría de los recién nacidos son hijos de inmigrantes, idea muy extendida sobre todo entre los residentes de las grandes ciudades españolas. Los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) prueban que es una cifra considerable de nacimientos pero sólo supone el 10,4% del total. Otra creencia es que las extranjeras tienen muchos más hijos que las españolas. La verdad es que el índice de fecundidad entre las mujeres autóctonas fue el 2001 de 1,21 hijos por mujer, frente a 1,62 las extranjeras, con lo que tampoco alcanzan el nivel que se considera de reemplazo generacional, situado en un promedio de 2,1 hijos.

El estudio de Delgado y Zamora sostiene que las mujeres inmigrantes ya han asimilado las fórmulas de planificación familiar de las nacionales y en sólo seis años han reducido su tasa de fecundidad para aproximarla a la de la población local: en 1996 el índice de fecundidad de las extranjeras era de 2,29.

Con los datos que manejan, los investigadores son muy claros en cuanto a las expectativas depositadas en la población inmigrada para rejuvenecer la pirámide de población del país. Su número y previsible incremento en los próximos años y el número de hijos por cada mujer impedirán que su aportación sea suficiente para frenar el envejecimiento de la población española. En concreto, la hipótesis planteada por los investigadores concluye que para que la tasa de fecundidad española alcanzase los 2,1 niños por mujer y contando con el censo actual de extranjeras, cada una de ellas debería tener 20 hijos. Refieren los autores, no obstante, que la aportación de las inmigrantes será importante por cuanto muchas se dedican al servicio doméstico y eso posibilitará que muchas mujeres que trabajan tengan más facilidades para tener hijos.

Las últimas cifras del INE basadas en el padrón municipal, referidas a finales del año 2002, calculan la presencia de inmigrantes en España en más de 2.600.000, la amplia mayoría de ellos llegados al país después del año 1996, ejercicio de partida de este estudio. De ellos, más del 6% no llegaron en patera, ni camuflados en los bajos de un camión, ni por el aeropuerto con visado de turista y tampoco precisaron tener sus papeles en regla. Desde 1996 hasta finales del 2002 un total de 161.293 extranjeros han nacido en España.