La Gran Trobada de Dones reafirma el reto feminista de reinventar la política con mirada de mujer

Maricel CHAVARRÍA l Barcelona

Feminizar la sociedad y transformar las relaciones sociales y laborales desde la experiencia cotidiana de las mujeres y su punto de vista: ésa es la voluntad con la que concluye la Gran Trobada de Dones, celebrada este fin de semana en Barcelona. El encuentro conmemoró los 30 años del movimiento y consolidó realidades constatadas en las últimas jornadas de 1996: si aquél fue un acto de afirmación de la autoridad femenina, éste lo ha sido de reconocimiento. "Estamos a punto de tener una interlocución potente con el decrépito mundo del patriarcado, más cerca de que la política de las mujeres se convierta en la Política", concluye la Xarxa Feminista.

El llamado feminismo de la diferencia,cuya raíz filosófica procede de Francia e Italia - Luce Irigaray publicó Speculum. De l´autre femme en los 70 y Luisa Muraro fundó la colección Il Pensiero della differenza en los 90- ha arraigado en la última década en el feminismo catalán. Mientras en las jornadas de 1996 feminismo de la igualdad y de la diferencia parecían contraponerese, hoy es esa reivindicación de la diferencia femenina la que da "más pasos hacia la igualdad de oportunidades y derechos", señala la presidenta del Lobby de Dones, Rosa M. Fernández.

"Tienen razón al decir, desde el feminismo de la diferencia, que lo que proponen es para la política, pero siguen sin ver claro que sea desde la política desde donde deben introducirse esos cambios; quieren que se reconozca que las mujeres mueven el mundo, situarlas en el centro, y me parece bien, pero para ser pragmática y lograrlo se necesita gente en la política, y éstas son las mujeres de la igualdad, las que convierten en acción de gobierno los postulados feministas", dice Fernández. "Estos días se echaba de menos más presencia de mujeres de la política".

Más de 3.000 mujeres - los hombres no estaban invitados- acudieron a las jornadas. Para Dolors Cruells, de la Xarxa Feminista, con sede en Ca la Dona, el reto es "construir nuevos valores para una sociedad faltada de ellos: desde cuestiones de medio ambiente hasta si trabajamos todos menos y encontramos tiempo para dedicarnos los unos a los otros". En cuanto a la estrategia de cambio, Cruells cree que es a partir de profundos cambios sociales que ha sido posible aprobar leyes. "Es cierto que sin las leyes no haríamos nada, pero antes es preciso el cambio profundo de mentalidades", puntualiza.

Sonia Ruiz, de Les Pénélopes, uno de los grupos feministas con más fuerza en internet, cree que las jornadas han estado más centradas en cuestiones culturales - Victòria Sau fue homenajeada y también las mujeres del 36- que en reivindicaciones. "Posiblemente tardaremos 10 años más en reunirnos y habría que esforzarse en consensuar propuestas: no se ha propiciado el encuentro entre grupos, no ha habido espacios de discusión general y hacen falta conclusiones".

Ala par que debates filosóficos sobre la genealogía y el pensamiento femenino, destacaron como novedosos los relacionados con las nuevas teconologías. ¿Pueden abrir nuevos espacios de poder para las mujeres? ¿Hasta qué punto son útiles para crear redes de comunicación entre los diferentes mundos y realidades de las mujeres?, se preguntan. En cualquier caso, la cuestión que más divide al movimiento es la prostitución: unas consideran que el feminismo debe luchar por los derechos laborales de las prostitutas, mientras otras analizan el fenómeno en el contexto del patriarcado y las actuales necesidades de la inmigración. Y apuestan por abolir el mercadeo sexual.

"Por primera vez ha habido un espacio plural con presencia del abolicionismo", dice Rosa Maria Fernández. "Desde el Lobby hemos tenido siempre clara esta postura, pero el discurso estaba soterrado: ya en los primeros debates se nos tildó de desfasadas, retrógradas, moralistas... sin embargo, ahora se empieza a escuchar: aún no es una postura generalizada pero la escritora Gemma Lienas ha abierto el camino con su ensayo Quiero ser puta. Hablar de derechos laborales en la prostitución es un gesto caritativo".

Pendiente queda otra eterna discusión: la importancia de incorporar a los hombres en todos los debates. "Nos preocupa no crear un gueto entre nosotras para el feminismo que queremos llevar adelante", dice Anna Guerrero, de Ni Putes ni Submises, una de las figuras más jóvenes del feminismo catalán. "Es importante incorporarlos al discurso y hay cada vez más gente que lo ve así".