El número de mujeres sin pareja masculina estable que recurren a la reproducción asistida se ha cuadruplicado
JOSEP CORBELLA / MARTA RICART | BARCELONA

Una de cada tres mujeres que sigue un tratamiento de inseminación artificial en el Institut Dexeus, el centro sanitario líder de Cataluña en reproducción asistida, no tiene pareja masculina. De ellas, aproximadamente un 20% son lesbianas. El resto son mujeres que llegan a los 35 años sin haber hallado al hombre de su vida -como Bridget Jones, la protagonista del libro de Helen Fielding- e invierten el orden de formación de la familia: en lugar de empezar por la pareja e ir después a por el hijo, empiezan por el hijo y, si se tercia, ya vendrá la pareja.

La creciente demanda de tratamientos de reproducción asistida entre mujeres sin pareja y mujeres homosexuales ha sido confirmada por otros centros que ofrecen estas terapias. En términos absolutos, la demanda aún es baja. El número de mujeres sin pareja masculina que han recibido inseminación artificial en el Institut Dexeus, donde se hacen casi un tercio de los tratamientos de reproducción asistida de Cataluña, ha pasado de 8 en 1996 a 34 en el 2001. Pero si en 1996 representaban sólo un 5% de los ciclos de inseminación artificial (una de cada veinte) en el 2001 representaban un 33% (uno de cada tres).

"El hecho de que mujeres sin pareja y mujeres homosexuales sean madres antes era excepcional y ahora se está normalizando", señala Anna Veiga, bióloga del servicio de medicina de la reproducción del Institut Dexeus. Sin embargo, "estas mujeres representan una minoría de las personas que recurren a la reproducción asistida". La mayoría son parejas que tienen un problema de infertilidad, o bien un riesgo alto de transmitir una enfermedad grave a sus hijos y piden un diagnóstico del embrión antes de implantarlo en el útero.