Suecia mantiene el referendo del euro como tributo a la ministra asesinada
JOSÉ MIGUEL MIELGO l COPENHAGUE
Suecia despertó ayer con la trágica noticia de que Anna Lindh,
una de las políticas más populares del país y defensora
a ultranza de la adhesión a la moneda única europea, había
fallecido a las 5.29 de la madrugada del jueves sobre la mesa de operaciones
del Karolinska Institut, uno de los más prestigiosos centros médicos
del mundo, después de 12 horas en estado crítico y de una larga
intervención quirúrgica. Pese a la consternación nacional,
el Gobierno sueco optó por mantener el referendo del domingo sobre el
euro como tributo a la ministra asesinada.
Los médicos y cirujanos suecos no pudieron contener las fuertes hemorragias
internas, especialmente en el hígado, producidas por las puñaladas
que le propinó un individuo --cuya identidad se desconoce--, cuando la
ministra efectuaba, sin escolta, unas compras en los almacenes NK, en el centro
de la capital sueca, Estocolmo.
La ministra, de 46 años, heredera in péctore del primer ministro
socialdemócrata, Göran Persson, era el principal apoyo en la campaña
del Gobierno sueco para convencer a los electores escépticos de la necesidad
de que Suecia adopte el euro.
CONSULTAS ENTRE LÍDERES
Momentos después de conocer el óbito, el primer ministro sueco,
Göran Persson, anunció, en una improvisada rueda de prensa en la
que no pudo contener las lágrimas, que, por su parte, suspendía
de inmediato toda la campaña a favor del sí al euro. Después
de consultar con los líderes de los otros partidos políticos,
el primer ministro decidió seguir adelante con el referendo del domingo,
pero sin celebrar actos de campaña. "Un acto de violencia no puede
frenar un proceso democrático", dijo Persson.
CRIMEN BIEN PLANIFICADO
Mientras miles de policías peinaban cada rincón de la capital
sueca en busca del agresor, los responsables policiales aseguraron que en cinco
días dispondrán del perfil del ADN del criminal gracias a los
restos hallados en el lugar del asesinato. Aunque las primeras hipótesis
apuntaban a las organizaciones nazis --porque el agresor vestía una chaqueta
militar--, aún no hay nada claro y la policía no descarta un móvil
político. Según Björn Pihlblad, portavoz de la policía
de Estocolmo, el asesinato de Anna Lindh no fue "consecuencia de un banal
acto criminal" sino que la agresión fue un acto premeditado. "El
asesino sabía lo que estaba haciendo", dijo Pihlblad.
CORPULENTO Y ENTRENADO
Según los testigos, el asesino es un hombre corpulento de entre 30 y
40 años y más de 1,80 metros de altura. Vestía chaqueta
militar y portaba un pasamontañas que se le cayó en el lugar del
crimen. El individuo tenía el rostro alargado y era de aspecto nórdico.
Por su forma de actuar, parece que se trata de una persona entrenada, con gran
fuerza física, que actuó con frialdad. La policía encontró
en el lugar del crimen el cuchillo que el asesino abandonó en su huida.
La consternación popular contrastó con el júbilo entre
los ultras. En la página web info14.com, que agrupa a la mayoría
de organizaciones nazis suecas, se aplaude sin ningún recato el atentado
contra la ministra sueca a la que denominan "la traidora al pueblo".
En info14 se critica también el amplio despliegue policial en busca del
agreso.