| Una
turista sevillana amamanta a una nena nigeriana de seis meses llegada
en una patera
FRANCISCO JOSÉ ROMÁN l El País
La naturaleza no entiende de razas, ni de fronteras, ni
de problemas de inmigración. Así lo entiende María
Isabel Caro, de 28 años y natural de Los Palacios (Sevilla), que
el pasado domingo descansaba junto a su marido y su hijo de 18 meses en
la playa de Los Castillejos, en Barbate (Cádiz), y que accedió
a alimentar de su propio pecho a una niña nigeriana de seis meses
que llegó en una patera con otros 49 inmigrantes, exhausta tras
atravesar el Estrecho.
El bebé, desconsolado, no paraba de llorar, tras
horas de travesía sin alimento y sin agua. Junto a ella, exhausta
también, la madre permanecía rendida en la playa, sin fuerzas
para auxiliar a su hija.
Una enfermera voluntaria de Protección Civil pidió a María
Isabel, que se encontraba en las proximidades de la zona del desembarco,
el biberón con el que poco antes había alimentado a su hijo.
Pero la niña rechazó la comida.
'Nos dimos cuenta de que seguramente no había tomado nunca el bibi
y que estaría acostumbrada al pecho de su madre. Pensé que
podría intentar darle d e mamar', recordó ayer María
Isabel.
'Comenzó a mamar', explicó, 'y fue un momento muy emocionante
porque, después de un rato comenzó a mover sus manitas,
a reír y recuperarse'. El bebé, según el testimonio
de los testigos, sólo dejaba de mamar para comprobar que su madre
estaba cerca. Ésta tranquilizaba a la niña con las fuerzas
que le quedaban.
La niña, alimentada, con ropa seca y aseada, recuperó las
fuerzas. 'Parecía que era otra persona. Se la veía alegre
y curiosa de las novedades que la rodeaban', relata María Isabel.
Esta mujer resumió así la experiencia:'Fuerte y cruda. Muy
bonito, muy emocionante, algo que no olvidaremos nunca'.
María Isabel se ofreció a quedarse con el bebé un
tiempo, hasta que su madre se recuperase. 'Nos dijeron que eso no era
posible', lamentó, ' pero me quedo con la satisfacción de
poder haber ayudado, de haber animado un poco a la niña, de ver
cómo cambió su lloro por una sonrisa que te llena'.
Más tarde, el bebé fue conducido con su madre a las dependencias
policiales donde iniciaron los trámites de repatriación.
María Isabel se interesó por el futuro del bebé y
su madre, pero la policía no le informó. 'Sólo queríamos
saber cómo les va, pero no ha sido posible', explicó. Mañana
vuelve a casa pero, como ella afirma, 'algo será un poco mejor'. |