El Congreso reclama la reforma de la ley para qué los cargos electos puedan pedir permiso por maternidad
ALICIA RODRÍGUEZ DE PAZ l Madrid Desde que las mujeres han dejado de tener una presencia meramente anecdótica en la política, han ido aflorando problemas inéditos hasta entonces. En un mundo que aún funciona con normas hechas a la medida de los hombres, nadie parece haber caído en la cuenta de que las políticas también pueden querer ser madres, sin renunciar a su carrera.
Así lo recordaron la pasada semana CiU y PSOE en el Congreso de los Diputados, donde se discutió y aprobó reclamar al Gobierno que, antes de un año, emprenda una reforma normativa para que los cargos electos -incluyendo las parlamentarias- puedan acogerse a la baja de maternidad sin que ello suponga un perjuicio para su carrera y para el partido que representan.
En la actualidad, las mujeres que ostentan un cargo elegido por sufragio -diputadas, senadoras, representantes de los parlamentos autonómicos, concejales- no tienen la posibilidad de acogerse al permiso de maternidad sin pagar un peaje político. "La ley no prohíbe que una parlamentaria esté de permiso como cualquier otra trabajadora; sin embargo, si decide hacerlo, tiene que afrontar la responsabilidad de que durante un tiempo su grupo se quede sin su voto", explica Mercè Pigem, la diputada de CiU que defendió la iniciativa en el Congreso.
Una responsabilidad que se ve agravada todavía más en una legislatura, como la actual, en que las mayorías están tan ajustadas. Por ello, no es de extrañar que las mujeres dedicadas a la política se vean presionadas a retrasar su maternidad o incluso a renunciar a ella. Algunas diputadas apuntan que no es casual que incluso en un gobierno paritario como el de José Luis Rodríguez Zapatero la proporción de hijos de los ministros frente a los de las ministras sea de tres a uno.
"Es curioso, estamos defendiendo leyes de conciliación de la familia con la vida laboral que no nos podemos aplicar", explica Mercè Pigem. A pesar de que el Congreso no se ha decantado por una fórmula concreta, CiU se inclina por medidas que establezcan la sustitución temporal del cargo que solicita el permiso, como ocurre en algunos países nórdicos y en Portugal. Sin embargo, los defensores de la iniciativa no ocultan que la figura del sustituto tiene difícil encaje constitucional.
"Tropezamos con el carácter nominativo de los mandatos", explica la diputada del PSOE y constitucionalista Eva Sáenz. Otra posibilidad sería aprovechar las nuevas tecnologías para promover el voto no presencial en estos casos. El texto acordado en el Congreso recoge también el derecho a solicitar la baja de paternidad. La reforma propuesta no solamente afectará a aquellos que quieran tener hijos. Es más ambiciosa y pretende amparar a todos los que deban ausentarse temporalmente por enfermedad o accidente. La batalla de la conciliación de la vida familiar con la laboral en el hemiciclo no acaba aquí. El PSOE y el PP, aunque por vías distintas, han coincidido estos días en solicitar la creación de un servicio de guardería para los trabajadores y representantes políticos del Congreso de los Diputados.
El impulso de este tipo de iniciativas tiene mucho que ver con un incremento de la presencia de las mujeres en la vida política española -en la Cámara Baja ya representan el 36,2%, una cifra muy similar a la que alcanzan en las cámaras autonómicas-. Poco a poco son más numerosas y más jóvenes y, por lo tanto, muchas de ellas son o quieren ser madres. ¿El próximo reto? "Racionalizar los horarios de trabajo, en un proceso general que acabe afectando también a la vida parlamentaria", aseguran.