Desigualdad en la educación
ANTONIO M. YAGÜE l Madrid
La educación infantil en el mundo no avanza al ritmo previsto. El 20% de losmenores --121 millones-- no van a la escuela. Esta realidad, constatada por el último informe de Unicef, Estado Mundial de la Infancia 2004, hecho público ayer, ha llevado al organismo de la ONU a retrasar al 2015 el objetivo (que en 1990 estaba previsto para el 2000) de que todos los niños del mundo puedan terminar la enseñanza primaria. El informe destaca la desigualdad de acceso a la educación entre géneros: 65 millones de los menores sin escolarizar son niñas, y 56 millones, niños. Unicef se ha fijado como meta el 2005 para alcanzar la igualdad, imprescindible para lograr la educación universal.
Nueve millones más de niñas sin escolarizar
Según la ONU, las estrategias para el desarrollo que se han venido llevando a cabo a escala internacional no han tenido en cuenta de manera suficiente a las menores, de ahí que el número de niñas sin escolarizar haya aumentado de 20 millones en 1990 a 24 millones en el 2003. Las cifras revelan que de los 121 millones de menores que no asisten a clase, 65 millones son niñas, lo que significa que hay 9 millones más de niñas que de niños sin escolarizar.
En los países ricos, el 96% de los niños y el 97% de las niñas van a la escuela, pero la relación se invierte en el África subsahariana: 62% de los niños y 57% de las niñas. La tasa neta de escolarización a escala mundial favorece ligeramente a los chicos, 83% contra 79%.
Ellas son más vulnerables a la pobreza y el hambre
Los responsables de Unicef insistieron ayer en que la niñas son especialmente vulnerables a la pobreza y el hambre, corren un mayor peligro que los niños de contraer el sida y de caer en la explotación sexual y ser víctimas de las mafias de trata de menores. Se ha podido constatar que las niñas que asisten a clase tienen una mayor confianza en sí mismas, mejoran sus actitudes sociales y son menos susceptibles de sufrir violencia y enfermedad.
El presidente del comité español de Unicef, Francisco González-Bueno, subrayó que la inserción escolar de las niñas contribuye a la reducción de la mortalidad infantil, a la existencia de familias más sanas y a un descenso de la mortalidad derivada de la maternidad. Según Juan Gimeno, catedrático de Economía de la UNED y presidente de Economistas sin Fronteras, la educación de la mujer contribuye a mejorar el desarrollo del país. "La inversión en la infancia es una inversión de futuro y la educación es la gran estrategia para erradicar la pobreza. Sin embargo, la diferencia de género es un enorme lastre", explicó Gimeno.
Objetivos retrasados por falta de ayuda exterior
Unicef denunció que los países industrializados y las instituciones financieras de los países ricos han reducido su asistencia a los países menos favorecidos desde 1990. La caída en sus aportaciones ha llevado a retrasar hasta el 2015 el objetivo, previsto para el 2000, de que todos los niños tengan acceso a la educación. De paso, se ha fijado como objetivo para el 2005 reducir el número de niñas sin escolarizar en un 30% y lograr la igualdad entre géneros.
El organismo internacional calcula que para lograr esos objetivos los países donantes deberán aportar 60.000 millones de euros adicionales (10 billones de pesetas) en ayuda exterior. Pero, según Juan Gimeno, los países ricos siguen sin cumplir el compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a la ayuda al desarrollo. "Los países pobres han de destinar más de la mitad de sus presupuestos a la devolución de la deuda. Una buena medida sería canjear deuda por programas de educación, que a la larga revertirán en su desarrollo a todos los niveles", sugirió Gimeno.
Las inmigrantes dejan la escuela antes
La secretaria general de Educación, Isabel Couso, explica que la educación que reciben las niñas en España es muy similar a la que reciben los varones. Incluso hay una mayor presencia de mujeres en los estudios de bachillerato y universitarios. "Las leyes españolas garantizan el derecho de todos los menores a la educación, incluidos los hijos de los inmigrantes", asegura Couso. En su opinión, no obstante, factores culturales de los países de
origen favorecen que las niñas inmigrantes abandonen las aulas antes. "Uno de los objetivos del Ministerio de Educación es investigar estos factores y conseguir que las niñas inmigrantes accedan a estudios secundarios y los concluyan", anunció. Couso también destacó que la educación familiar --con una mayor carga de tareas domésticas a las chicas--, los juguetes y las pautas sexistas todavía suponen un freno a la educación igualadora.