"No tot val contra la violència de gènere".

El País. (18/11/2009).

El congreso modera su propuesta de endurecer la ley. MónicaCeberio Belaza.

El Congreso de los Diputados lanzó la semana pasada dos polémicas ideas en materia de violencia de género: que las condenas firmes por estos delitos lleven aparejada siempre, sea cual sea la gravedad de la conducta, tanto la pérdida de la custodia de los hijos como la posibilidad de relacionarse con ellos a través de un régimen de visitas; y que estar borracho o drogado no sean considerados como atenuantes sino como agravantes. Los diputados dieron ayer marcha atrás. La comisión de Igualdad, que aprobó por unanimidad el texto definitivo de 50 recomendaciones al Gobierno para la mejora de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, moderó sus controvertidas propuestas iniciales. Los diputados siguen pidiendo que no haya atenuante por embriaguez para estos delitos y que la condena prive de la custodia al maltratador, pero se han olvidado de la idea de cancelar el régimen de visitas en todos los casos y de que el alcohol sea agravante.

Tanto las propuestas anteriores como éstas han vuelto a poner sobre la mesa el debate de hasta dónde se puede llegar en la lucha contra la violencia de género a través del Código Penal. La ley integral aprobada en diciembre de 2004 incluyó una medida nunca vista: castigar más a hombres que a mujeres por los mismos hechos, de forma que conductas que antes eran faltas pasaron a ser delitos si las realizaba un hombre. La razón era, según se explicaba en la norma, que se estaba intentando combatir una discriminación histórica sobre la mujer y que esas medidas eran necesarias para acabar con una profunda desigualdad.

El Tribunal Constitucional avaló en mayo de 2008 esta reforma legal -por siete votos frente a cinco- y zanjó jurídicamente la cuestión. Un buen número de juristas, tanto defensores como detractores de la ley, se centran ahora en que no tiene sentido seguir endureciendo aún más las penas, que para luchar contra el maltrato hay que desarrollar las medidas educativas y sociales e invertir más recursos en los juzgados, no ampliar la sanción penal hasta el infinito. Otras voces señalan que, cuatro años después de la entrada en vigor de la ley, se han detectado algunas cuestiones en materia penal que no funcionan y que es necesario endurecer, como las relativas a las atenuantes y a la custodia de los niños.

"El Código Penal tal y como está funciona bien", opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial. "Las atenuantes por consumo de alcohol apenas se aplican. En el último estudio de sentencias dictadas por Audiencias Provinciales por este tipo de delitos se veía que sólo en 21 de las 530 resoluciones analizadas se había aplicado esta atenuante. Respecto a la custodia y el régimen de visitas, debería ser el juez el que valore en cada caso concreto el interés de los menores. Si no, se pueden crear más problemas de los que queremos evitar. La imposición en todos los casos de forma automática sólo estaría justificada en delitos graves o muy graves".

"Estas propuestas parten de una fuerte desconfianza hacia los jueces", señala José Luis Díez Ripollés, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga. "Se trata de imponer medidas obligatorias, ya sea privar de la custodia o prohibir que el consumo de alcohol sea atenuante, para quitar a los tribunales la capacidad de adaptar las normas a los casos concretos. Pero una política criminal rígida puede generar situaciones de mucha injusticia. Y en este caso, además, no hace falta. Con el uso del alcohol, por ejemplo, si la persona buscó la embriaguez para delinquir o pudo prever lo que sucedería, ya no se aplica la eximente. Cuando se hace, en contadas ocasiones, es porque realmente había motivos para ello. ¿Por qué vamos a eliminar esta posibilidad?".