Amnistía Internacional advierte que la violencia sexista aviva la propagación del sida entre mujeres

MARICEL CHAVARRÍA L l Barcelona

Cada vez está más clara la interacción entre propagación del sida, violencia, marginación y pobreza". Así lo advertía ayer Montse Garriga, portavoz de Amnistía Internacional Catalunya, al presentar un informe publicado por la ONG, según el cual la violencia sexual y el incremento de mujeres infectadas por el VIH en los últimos años, principalmente en África subsahariana, están interrelacionadas. A dos días de la celebración del día mundial de la Lucha contra el Sida, la organización instaba a los gobiernos y a agencias internacionales de la ONU a hacer frente a la violencia doméstica si realmente quieren luchar contra esta enfermedad.

En África subsahariana, el 57% de los adultos con sida son mujeres, y entre los jóvenes, dos tercios de los afectados son del sexo femenino: ellas son 1,6 veces más propensas a contraer la enfermedad. ¿Por qué? La discriminación sexual encierra la clave: por ser mujeres, son violadas en los conflictos armados; practican el sexo a cambio de alimentos o bienes; no tienen acceso a la información sobre sexo seguro -en Etiopía, el 80% de las casadas no saben leer ni escribir-, ni posibilidad de exigir el uso de condón; son mutiladas genitalmente y, a resultas de la inapetencia sexual que esto les provoca, forzadas por sus parejas...

En Kenia o Mali, la tasa de jóvenes infectadas triplica de la hombres. En Swazilandia, el 38% de embarazadas tiene el sida. "No es una casualidad que ellas sean más numerosas, pues son víctimas de la falta de derechos sexuales, derecho a la propia vida, la seguridad y la salud", indica María Naredo, reponsable de la campaña No más violencia contra las mujeres."Hay creencias culturales que ligan la penetración de una mujer virgen con la sanación del sida, y de este modo, se infecta a chicas muy jóvenes", explica.

El testimonio de una mujer en Ruanda explica en pocas palabras la doble victimización de que son objeto la mujeres en países en conflicto: Sudán, República del Congo... "Me violaron repetidas veces y supe, antes de que naciera mi hija, que estaba infectada. Mi marido se divorció y me abandonó con tres hijos. La niña de seis parece que también está enferma pero es alérgica a los antibióticos y no tenemos dinero para retrovirales..." Contagiada por el simple hecho de ser mujer, estigmatizada y excluida social y económicamente, desatendida por el Estado y su comunidad. "En contextos de conflictos armados -dice Naredo-, violar a mujeres del bando contrario es una arma de guerra para humillar al enemigo". Por no hablar de las niñas soldado que a menudo son esclavas sexuales de sus comandantes, o de las medidas sanitarias que hay en estas circunstancias en las que sólo se analiza el 8% de transfusiones de sangre.