Entrevista amb MĒ T. Fernàndez de la Vega, primera mujer vicepresidenta del
Gobierno español
LLUÍS AMIGUET l Barcelona
Tengo 55: los años te hacen más sabia si no te quitan la ilusión. Nací en Valencia: colores, olores y música. Soy soltera, sin hijos, pero me he propuesto que las demás ciudadanas puedan trabajar y ser madres sin tener que hacer de 'superwomen'. En mi familia discutíamos mucho, eso me ha servido para que yo sepa lograr acuerdos de mayor.
-Es usted la primera española que preside un Consejo de Ministros. ¿Estaba en sus genes?-En cierto modo sí, porque mi tía Jimena fue ilustre genetista, una de las grandes discípulas de Marañón y, con su hermana gemela, Elisa, una de las dos primeras universitarias de Galicia. Fueron tan pioneras que un profesor se mofó de ellas porque en clase de anatomía una mujer no podía contemplar a un hombre desnudo.
-¡Para las miserias que iban a ver!
-¿Verdad? Pues mis tías se fueron a casa enfadadas. Un compañero las convenció de que volvieran a clase y acabó casado con una de ellas, Elisa. La otra, tía Jimena, quedó soltera y fue muy importante en mi educación: la doctora se convirtió en un modelo de mujer para mí y hoy pongo un viejo retrato suyo en todos mis despachos.
-¿Por qué fue tan decisiva en su vida?
-Mi tía me inoculó la curiosidad y las ganas de aprender. ¿Sabe cuál es la última imagen que
conservo de ella?
-¿?
-La estoy viendo a los 75 años sentada ante un viejo televisor...
-Bueno, con la edad, todos decaemos...
-¡No! ¡Qué va! ¡Se había levantado pronto para aprender inglés en cursos de idiomas que
daban por la tele!
-¡Sí, señora! ¡Ése es el espíritu!
-Mi tía sólo temía los truenos y las tormentas y yo también he heredado ese temor.
-Pues por aquí cae cada una...
-Lo sé, lo sé. Fui barcelonesa en mis mejores años.
-Creo que hasta psuquera.
-Sí, yo era del PSUC.
-¿Le queda algo psuquero en la Moncloa?
-Pues claro. En el fondo, aquel PSUC de los setenta ya era una progresía transversal, abierta, plural, tolerante..., eurocomunista, decíamos, que era nuestro modo de decir socialdemócrata. Y ese espíritu de apertura y diálogo que impregnaba todo aquí, creo que está vigente en este Gobierno.
-¿Se ve con los amigos de la época?
-Claro. Estaban Mena, Villarejo, Enrique Molina y nos reuníamos a merendar en casa de Pérez Raluy. De ahí salió Justicia Democrática y de ella, Jueces para la Democracia, que, en el fondo, se gestó en Barcelona.
-Luego ya estuvo usted en el gobierno.
-Desde 1982, con Ledesma, sí.
-Y al final con Belloch. ¡Vaya época! ¡Qué ajetreo nos dieron ustedes!
-Nos tuvimos que acostumbrar a seguir trabajando en medio del ruido mediático.
-Este periódico me envió a Laos a perseguir al fantasma de Roldán.
-¡Menudo despropósito todo aquello! Recuerdo que decían que habíamos enviado a Roldán al fondo del mar con una piedra al cuello y luego la derecha se empeñó en que, una vez detenido allí, lo teníamos que devolver allá para que volviera a ser detenido. Porque lo
afirmaban "prestigiosos juristas".
-¿Qué aprendió usted en el trance?
-Pues que se me cayó bastante al suelo eso de "prestigiosos juristas". Y luego aprendí a gestionar intereses ciudadanos incluso en un clima de
adversidad intenso. Eso fortalece.
-¡Menuda pieza Roldán y amigos!
-Roldán está en la cárcel. Punto.
-Y ustedes en la oposición ocho años.
-Fue sano. Cuando uno pierde tiene que gestionar la pérdida, hacer el duelo, recapacitar y rectificar. Es imprescindible.
-Ahora parece que le toca al PP.
-Sí. Y cuanto antes lo hagan, mejor. La derecha española tiene el vicio de tapar sus problemas bajo una apariencia de que aquí no pasa nada, y
creen que así nos dejan todo el jaleo interno a los socialistas. Pero en realidad toda esa travesía que hicimos...
-Que pareció agónica.
-Pues fue necesaria para llegar hasta aquí.
-¿No han sido las suyas elecciones de bombazo?
-No. Han sido de cambio. Antes de los atentados, la pulsión de cambio ya estaba en la sociedad, harta del abuso de la última etapa del PP. Nosotros ya sabíamos el 9 de marzo que íbamos a ganar. Si lo del bombazo lo dicen para desprestigiar el resultado de las urnas, están ofendiendo al electorado.
-Usted es la primera española que llega a número dos. ¿En qué pensó al jurar el cargo?
-Cuando una mujer da un paso adelante, todas avanzamos con ella. Pensé en las que no pueden avanzar conmigo porque murieron tratando de dar algún paso adelante. Y pensé en el mucho trecho por recorrer.
-¿Dónde?
-Las mujeres todavía somos demasiado dependientes, no sólo económicamente también en los afectos, y aún faltamos en áreas de
decisión como los medios de comunicación, por ejemplo en su periódico.
-Tiene razón. ¡Mándennos señoras!
-Ya hay más universitarias que universitarios y más mujeres jueces que hombres...
-¿A qué coste?
-Demasiado. Le aseguro que estoy obsesionada por conseguir que cualquier mujer pueda ser madre y profesional sin tener que ser una superheroína
superwoman.
-Pues garantice subvenciones a la familia, como en los países avanzados.
-En eso estamos. Queremos que las mujeres puedan decidir el momento de la maternidad y que no tengan que esperar tanto como ahora o incluso renunciar. Y queremos evitar la ignominia de las cien mujeres que mueren al año por malos tratos.
-¿Lo primero en su agenda?
-Este Gobierno se propone reformar la Constitución y los estatutos de autonomía, así que mi agenda temo que ocuparía más de una entrevista.