La marginación de la mujer es el origen y el resultado del atraso del islamismo respecto a Occidente
LLUÍS AMIGUET l Barcelona
Tengo 68 años; he estudiado el cambio de valores en mis
propios hijos. Nací en Wisconsin y pensaba que era aburrido, pero después
de viajar y aprender lo encuentro hasta interesante. Hemos mostrado cómo
la prosperidad real conduce a los países hacia la democracia y la tolerancia.
Colaboro con el Institut Europeu de la Mediterrània.
-Dirijo la mayor encuesta universal jamás realizada sobre lo que valoran
y lo que detestan los seres humanos en todo el planeta...
-¿Todo el planeta?
-Ochenta países, el 85 por ciento de la población mundial, que
hemos encuestado desde hace 20 años en cuatro oleadas de consultas, al
menos una encuesta por país, a veces más. En España hicimos
cuatro.
-¿Por qué?
-Porque su diversidad cultural es enorme. Así que condujimos encuestas
separadas en Catalunya, País Vasco, Galicia y Andalucía.
-¿Y valía la pena?
-Claro que sí. El País Vasco, por ejemplo, tiene valores propios
del norte de Europa mientras que Andalucía comparte valores y creencias
con Latinoamérica. Son más diversos ustedes en su pensamiento
aquí en este pequeño país que todo EE.UU. entre sí.
-Allí también tuvieron su guerra civil.
-Sí, pero las diferencias norte-sur en Estados Unidos se han borrado
por la gran movilidad geográfica de los norteamericanos que no paran
de trasladarse por todo el país.
-¿El mundo piensa cada vez más igual?
-La buena noticia para España y para el mundo es que no hay unaglobalización
de pensamiento, aunque sí hay una convergencia de objetivos.
Pero, sí, todos avanzamos hacia la democracia, la tolerancia y la diversidad
en la medida en que prosperamos, porque esa sociedad abierta nos hace a su vez
más ricos también materialmente.
-Marx tenía razón: con el estómago vacío
se piensa diferente.
-Marx tenía razón, pero no toda. La riqueza determina el modo
de pensar de cada pueblo, pero él creía que centralizar la economía
era hacerla eficiente cuando ha sido justo al contrario. Aunque el principio
es cierto: dígame lo que tiene y le diré cómo piensa.
-¿Más riqueza, más apertura de mente?
-Pues sí. Fíjese en estos gráficos en la pantalla de mi
ordenador. ¿Ve? Cuanto más rico es un país más avanza
hacia la democracia, la tolerancia, la igualdad de la mujer y la laicidad; entonces
baja la demografía. Cuanto más renta, menos religiosidad y menos
niños: fíjese en España, donde la caída de la hegemonía
del catolicismo se corresponde con un desplome vertical de la demografía.
-Si Dios no existe. ¿Para qué sacrificarse?
-Es paulatino, una evolución social. Es muy difícil que una persona
cambie totalmente de valores en sólo una vida, pero sus hijos seguro
que lo hacen de generación en generación. A ver: los hijos viven
mejor que sus padres y por lo tanto piensan diferente...
-¡Si hubieran pasado hambre!
-Exacto, ustedes en España han pasado en tres generaciones del hambre
física de millones de campesinos a la abundancia. Al vivir mejor que
sus padres piensan de forma más abierta y generosa. Primero esos cambios
de mentalidad son modas, pero al crecer transforman las modas en creencias,
después en valores y al final en leyes y por último en conductas.
El país ha cambiado.
-¿Y Kuwait? Es rico pero retrógrado.
-Son casos excepcionales porque el petróleo distorsiona su evolución
como país. Si su riqueza fuera fruto del esfuerzo colectivo, entonces
tendrían procesos paralelos a los de Occidente y su prosperidad le haría
abierto.
-¿No será que hay algo en el islam intrínsecamente
reacio a la democracia?
-Falso. Hay muchos estadistas y analistas influyentes en Washington que dicen
eso exactamente, pero mis datos contradicen las tesis de Huntington de que vamos
a un choque de civilizaciones. Él cree que los países islámicos
deploran la democracia y por ende a Occidente y eso no es cierto.
-Pues no demuestran querernos mucho...
-En nuestras encuestas, los islámicos aseguran que la democracia es la
mejor forma de gobierno, aunque no la disfruten. Y Bin Laden sólo es
para los musulmanes como para los estadounidenses el Ku Klux Klan, un vergonzoso
grupúsculo terrorista que deploran. La gran diferencia de valores entre
ellos y nosotros, créame, no es política.
-¿Dónde está?
-En la mujer. El eje que nos separa a los ricos y pobres y al islam de Occidente
es la consideración de la mujer y toda la constelación de creencias
y actitudes que le acompañan: reducción de la demografía,
integración de la mujer en la política y el trabajo, equiparación
legal y
social... La marginación de la mujer es el origen y el resultado del
atraso del islamismo respecto a Occidente.
-Ellos no lo creen atraso...
-...Sino pureza y tradición, pero sin incorporar a la mujer al aparato
productivo no lograrán la eficiencia. El islam acepta la democracia,
pero no acepta aún que la integración de la mujer forma parte
de la democracia.
-Si prosperan, ¿serán más tolerantes?
-Sin duda. ¿Ve los gráficos? Fíjese por ejemplo en la homosexualidad.
En Egipto, el 99 por ciento de los encuestados la considera un crimen. Eso supone
que, con seguridad, muchos homosexuales egipcios han afirmado que lo era. El
mundo está dividido por la mitad respecto a ese asunto. Pero según
los gráficos, por poco tiempo, porque la riqueza hará a Egipto
más tolerante con las minorías.
-¿Ve? En Iraq deberían haber regalado ustedes coches y
chalets y vacaciones en Miami en vez de tirar bombas...
-Yo creo que allí están mejor sin Hussein.
-Los que quedan... ¿Por qué un país tan rico como
EE.UU. aplica la pena de muerte?
-En muchos valores, EE.UU. está más cerca de Turquía que
de la UE. Somos un país rico, pero también una nación avanzada
mucho más tradicionalista que
las europeas.