"¡Nos encanta su nariz prominente!"
IMA SANCHÍS l Barcelona
Tengo 49 años. Nací en Qing Tiang, en la provincia de Zhejiang
(China) y vivo en Barcelona. Estoy separada y tengo dos hijos y dos hijas, una
adoptada. Amo China, pero aquí se vive muy bien. Era budista, ahora valoro
sobre todo el corazón de la gente. Hoy, las mujeres chinas celebramos
la luna llena de otoño con las catalanas.
-Es usted una gran empresaria.
-No,no; yo no tengo estudios.
-¡Si tiene un trozo de supermercado en Barcelona, unpar de restaurantes
y un hotel en Valencia!
-Se los han quedado mis hijos. Pero he trabajado duro. Cuando llegué,
sola, sufrí mucho los tres primeros años. No entendía el
idioma y no conseguía acostumbrarme a vivir aquí, cada día
pensaba en volver a China.
-¿Por qué se quedó?
-La gente era muy amable y tenía voluntad de ayudarme. Valoré
la libertad que aquí se respira y me enamoré de la limpieza de
sus ciudades. Ya llevo 20 años.
-¿Cómo era su vida en China?
-Antes de la revolución mi padre era funcionario, y a partir de 1949,
mecánico. Éramos seis hermanos. Yo he trabajado mucho, mucho.
El partido quiso que fuera funcionaria en mi pueblo y, aparte, me encargaba
de una asociación de mujeres.
-¿Cómo es la vida de la mujer china?
-Antes de 1949 las mujeres no teníamos derecho a ir a trabajar. Luego,
la revolución cambió las leyes y pudimos salir a trabajar y ser
un poquito más independientes.
-¿A qué edad se casan ustedes?
-Antes de 1949, siendo niñas. Luego, en la década de los sesenta
y los setenta, a los 16 años, aunque en el campo seguían casando
niñas con hombres escogidos por los padres.
-¿Usted a qué edad se casó?
-Tarde, a los 18 años, con un vecino.
-¿Enamorada?
-No. La madre de mi ex marido, hijo único, me eligió, y se pasó
la vida convenciendo a mis padres para que me casaran con él.
-¿Qué recuerda de su boda?
-No me hacía ilusión, sólo recuerdo que canté una
canción para los amigos.
-¿Se fue a vivir a casa de la suegra?
-Sí, y con la hermana de mi suegra. Yo quería volver a casa, me
añoraba mucho. -¿
Qué tal le trataba su marido?
-Desde el primer año de casados el gobierno le mandó a trabajar
al campo y vivimos separados nueve años. Cuando volvió, yo tenía
mucho trabajo y no estaba casi nunca en casa.
-Trabajar o no trabajar, ¿era una decisión personal?
-Es el gobierno el que decide dónde, cuándo y en qué trabajas.
Mi marido y yo estuvimos casados doce años, pero vivimos juntos menos
de un año.
-¿A usted le gustaba su trabajo?
-Se me citaba como ejemplo de buena trabajadora y estaba muy orgullosa, todo
eso hacía que me concentrara aún más en mi trabajo y abandonara
el cuidado de la casa.
-¿Los hijos que tiene son de su marido?
-Sí, claro.
-¿Es normal que la mujer se divorcie?
-No, está muy mal visto por la sociedad. Nosotros estuvimos separados
12 años.
-Dígame, ¿de qué se quejan las chinas?
-Del machismo. Ahora la mujer china esta luchando por sus derechos, por tener
las mismas oportunidades que el hombre y estar considerada su igual. También
se quejan cuando el marido no trae suficiente dinero a casa. La mujer quiere
estabilidad económica y sentirse amada y, a nivel político, lo
único que deseamos es que no haya guerras.
-Todos nos parecemos mucho.
-En muchos casos, cuando las mujeres encuentran un trabajo que les satisface
se divorcian. Los hombres piensan que la mujer debe dedicarse a cuidar de la
casa y de los hijos.
-En la asociación de mujeres que presidía en china, ¿cuáles
eran mayoritariamente los problemas de las mujeres?
-Era una asociación que dependía del gobierno y las mujeres acudían
a ella cuando querían divorciarse y, en la mayoría de los casos,
era porque su marido tenía una amante o porque no podían soportar
a la suegra.
- Los españoles hablan de trabajo, fútbol y mujeres. ¿De
qué hablan los chinos?
-De trabajo, de negocios y de cómo ganar más dinero; y se pasan
el día "chateando".
-¿Y las mujeres?
-De qué camisa le van a comprar a su hombre, de qué le han comprado
a su suegra y de los niños. Siempre piensan en los demás y nunca
en sí mismas.
-¿Qué le llama la atención de las mujeres catalanas?
-Son muy sociables y libres, pero también trabajan mucho. Su manera de
vestir es muy poco formal y me sorprende muchísimo observar que cuando
los amigos se reúnen para cenar, cada uno paga su parte. En China si
alguien te dice "vamos a comer" significa que te invita, y siempre
paga uno.
-¿Quién controla el dinero de la familia?
-La mujer, todo el que vive bajo su techo le da el dinero para que ella lo administre.
Si la hija casada trabaja, le da el dinero a la suegra. Y si dos hermanos casados
y con familia viven en casa de la suegra, el dinero lo administra la suegra.
-¿El sentido del humor es muy diferente?
-Aquí hay muchos chistes sobre el sexo; allí también, pero
de forma más privada.
-¿Qué diferencia a los hombres españoles de los
chinos?
-Aquí son más divertidos y abiertos. Los chinos son más
serios, se concentran mucho en el trabajo, son un poquito mas aburridos.
-¿Los chinos son poco efusivos?
-No, pero por la calle nos besamos poco.
-Oiga, ¿nuestras narices son horribles?
-¡No, a las mujeres nos encantan sus ojos grandes y su nariz prominente!
-Suimei, ¿cuáles son sus deseos?
-No deseo otra pareja, pero quiero tener amigos de confianza. Me gustaría
trabajar cinco años más, apadrinar a unos cuantos niños
en China y luego irme a recorrer mundo.